martes, 5 de mayo de 2020

2. VIVIR "A LO LOCO" O VIVIR "A LO CUERDO".


La vida no espera. Sería maravilloso poder darle al "pause" y, en situaciones difíciles, poder tomarnos nuestro tiempo y estar seguros y convencidos de nuestras decisiones. Pero, muchas veces, la vida nos urge. Estamos condenados a tener que elegir constantemente. Y, por eso, sería de mucha utilidad disponer de algo así como una "guía para vivir". Esta guía —opinan muchos— es la moral que toda persona acepta. También es conocida esa guía para vivir como los "principios" que toda persona tiene. Ahora bien, y esto te tiene que quedar claro, antes de todo has de querer vivir bajo principios. Pues también puedes elegir vivir sin principios y dejándote llevar "a lo loco" por tus impulsos. Tú verás... Pero, si decides "vivir bajo unos principios" no podrás evitar cuestionarte la validez de tales principios.
 La Ética, como ya sabes, no es otra cosa que la parte de la Filosofía que reflexiona sobre esos principios. Lo que vamos a estudiar a continuación exige que estés muy atento y lo estudies con calma. 

           a) Hacer las cosas " a lo loco".

Es un hecho que a veces las personas (tú mismo o yo mismo) hacemos las cosas "sin pensar" o "a lo loco". Nos posee una especie de fuerza o impulso sin control y nos vemos a nosotros mismos haciendo cosas sin haberlo pensado un poco antes. Imagínate que Henry, el protagonista del texto de J. P. Sartre, discute con su madre acaloradamente por una tontería, se enfada mucho, le da " el punto" y se marcha a Inglaterra. Esa hubiese sido una conducta irracional. Es verdad que en ocasiones hacemos lo que hacemos irreflexivamente o irracionalmente. Estoy seguro de que en algunas ocasiones, si te preguntaran por qué has hecho lo que has hecho, no sabrías bien decir por qué... (estudiaremos esto más profundamente el curso próximo, en Bachillerato, si Dios quiere, y en persona).
Parece ser (habrá también que estudiarlo) que los animales obran sin pensar. Sus impulsos primarios les dominan y no pueden elegir hacer otra cosa que la que hacen. Los animales, se dice, son "esclavos de sus instintos". 
Ahora bien, el hecho de que el ser humano, a veces, obre de este modo irracional no significa que sólo pueda obrar así. Si nos lo proponemos, podemos obrar de otro modo. Es decir, el ser humano puede hacer las cosas "a lo cuerdo", "a lo sensato", "a lo racional"..., es decir, bajo principios. Y esto, ¿cómo se hace? La respuesta a la cuestión es complicada. Vamos a decir que, en principio, obrar sensatamente o racionalmente es obrar siguiendo una norma. Es decir, obrar reflexivamente o "con cabeza" ("a lo cuerdo") lo que quiere decir es obrar bajo una norma o principio que es el que guía tu acción.  

           b) Hacer las cosas "a lo cuerdo". Las proposiciones normativas (normas).

     Para entender esto lo primero que hemos de hacer es estudiar con detalle qué es eso de una norma. Fijémonos en su forma de expresión. Las normas se expresan en proposiciones.

   Si recuerdas de las clases de Lengua Española, los profes suelen llamar a las proposiciones (no las confundas con las "preposiciones") "oraciones". De todos los tipos de oraciones que hay y has visto en la clase de "Lengua" el tipo de oración que nos interesa  aquí es la que conoces como "oración enunciativa". Por ejemplo: "Juan es médico". Esta es una típica oración enunciativa. En Filosofía a estas oraciones enunciativas se les denomina proposiciones apofánticas (también llamadas descriptivas). Son proposiciones  que hablan del mundo, que expresan qué es y cómo es la realidad. Estas proposiciones tienen la misma estructura o "forma" S es P  y suelen tener como cópula un verbo en indicativo.

       Pero, junto a las proposiciones apofánticas hay otro tipo de proposiciones —el que nos interesa aquí—, el de las proposiciones normativas. Estas proposiciones no tratan acerca de qué es o cómo es la realidad, sino que enuncian qué se debe y no se debe hacer, enuncian lo que debe ser. En las proposiciones normativas el verbo está en modo subjuntivo o es una perífrasis verbal del tipo "Fulanito ha de hacer X...", "Menganito tiene que hacer Y...", "Zutano debe...". Veamos ejemplos:

        —Conduce por la derecha.
—No toques un hilo de cobre por el que pase corriente eléctrica.
—En el baloncesto no puedes tocar el balón con el pie.
—Lávate con cierta frecuencia.
—Cuando hagas una fogata, procura que esté bien aireada.
—Para conservar la carne tienes que salarla o congelarla.
—Al salir de una habitación cede el paso a otras personas.
—Si quieres enamorar a un chico, hazle muchos regalos.

 Como ves en los ejemplos, hay una gran variedad de normas (proposiciones normativas). Las normas pueden ser hipotéticas o categóricas. Las primeras nos indican qué medios poner para alcanzar un fin dado. Las segundas nos mandan qué fines hemos de perseguir. Las normas hipotéticas responden a cuestiones acerca de los medios. Las normas categóricas resuelven cuestiones acerca de los fines.
La Ética se ocupa únicamente de estas últimas. Las normas categóricas se llaman también normas morales. 



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